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Resistencia & Negocio

1 min de lectura

Lo que el Ironman me enseñó sobre liderar (y una palabra más)

Me llegó este artículo de Russell Reynolds y, por un segundo, estuvo a nada de terminar donde acaban la mayoría de los newsletters: en la carpeta de junk.

Pero vi el título, hablaba de deporte, y obviamente me ganó el clic.

Mientras lo leía, me hizo pensar en algo que nunca había conectado tan claramente.

Después de varios Ironman, he aprendido que el deporte no te convierte automáticamente en un mejor líder. Lo que sí hace es ponerte, una y otra vez, en situaciones donde no hay atajos.

Hay días donde todo sale perfecto. Y hay otros donde nada sale como esperabas. Ahí es donde empiezas a desarrollar habilidades que, curiosamente, hoy uso todos los días construyendo una empresa:

  • Mantener la calma cuando el plan cambia.
  • Recibir feedback sin tomártelo personal.
  • Entender que la disciplina siempre dura más que la motivación.
  • Y recordar que los mejores resultados casi nunca son individuales.

No porque dirigir un equipo sea un Ironman (esa comparación ya está muy gastada), sino porque ambos requieren la misma capacidad de aparecer todos los días, aprender rápido y seguir avanzando, incluso cuando el progreso todavía no se nota.

El artículo habla de resiliencia, disciplina, accountability y apertura al feedback. Coincido con todas.

Pero yo agregaría una más: humildad.

En el deporte siempre aparece alguien más fuerte, más rápido o más preparado. Eso te obliga a dejar el ego a un lado y seguir aprendiendo. En los negocios debería pasar exactamente lo mismo.

Al final, ni el deporte ni el trabajo se tratan de ganar todos los días. Se tratan de convertirte en alguien que nunca deja de mejorar.

Buen artículo de Russell Reynolds. Me sacó una reflexión que definitivamente no esperaba de un newsletter.

Lee el artículo de Russell Reynolds